Mi Alpinismo

Maladeta con esquís.
  Mayo de 2006







Página elaborada por José Ángel Berná

Finales del mes de mayo y la temporada invernal finaliza. José Miguel no quiere perder la oportunidad de finalizar la temporada de esquí con un descenso emblemático: la Maladeta en el pirineo oscense. Sin embargo hay poco tiempo y tenemos que hacer una escapada cañera, cañera: aprovechar dos días que tiene el fin de semana y realizar la actividad en un breve lapso de 36 horas....¿ Pero seguro que estamos bien de la cabeza ? Si es que el fanatismo es lo que tiene....como nos obligaran a hacer esto en el trabajo no lo hacíamos ni de coña. Ya he comprobado que el esquí no es lo mío, así que yo iré acompañando a patita a este experto esquiador.

En fin, mañana seremos más viejos para hacer esto así que nos proponemos el siguiente plan:

Dia 1: Salimos de Alicante por la mañana y llegada a Benasque para visitar el pueblo y cenar. Preparar vivac en el llano de la Besurta (1900 m) y a dormir prontito.

Dia 2: Levantarnos a eso de las 4:30 y tirar para cumbre. La Maladata tiene 3.303 metros de altitud. Son unos 1400 metros de desnivel. El objetivo es hacer cumbre, descender en esquís y de vuelta para Alicante.

Esto sólo es válido para verdaderos fanáticos de la montaña. Pero podemos afirmar que como poder, puede hacerse.

Así que nada, carretera y manta y partimos de Alicante a eso de las 10:30 de la mañana. Después de ser vilmente tangados en uno de los muchos restaurantes-autoservicio de la AP-7, llegamos a Benasque alrededor de las 18:30 de la tarde.

 

(Las imágenes están reducidas. Para ampliarlas hacer click)

Aprovechamos para hacer la típica visita a la tienda de material de montaña Barrabés (para hacernos los dientes largos, porque el material está igual de caro o más que en Alicante) y buscar un sitio para cenar. Primera sorpresa: cenar no va a ser fácil. La temporada de esquí ha finalizado en Cerler y casi todo está cerrado hasta Junio. De momento nos tomamos unas cosillas hasta que sea hora de cenar.



Después de encontrar un bareto donde cenamos nos dirigimos a la Besurta (1900 m.) donde vivaquearemos. Al llegar podemos contemplar una preciosa vista de la ascensión que nos espera. El pico de la Renclusa y la cresta de los Portillones destacan frente a la cumbre de la Maladeta que aparece diminuta al fondo. Ya vemos que la nieve empieza a unos 2300 metros, por lo que el esquiador tiene un buen rato de porteo.



Preparamos las mochilas para el día siguiente, pues tenemos que salir prontito. En principio a las 4:15 en pie, desayunar y en marcha. Suponemos que en unas 4 horas y media estaremos en la rimaya del glaciar de la Maladeta. La rimaya es una grieta del glaciar en su unión a la pared de roca. Allí hay un corredor que lleva hasta la arista cimera. La rimaya (3100 m.) es el punto hasta el que se llegará en esquís y donde empieza el descenso del glaciar hasta la base de la montaña. En fin, a dormir que ya se nos han hecho las 23:00 y estamos cansaditos del viaje.

La noche es perfecta: sin viento, sin mucho frío y un cielo precioso....Lástima que nos despertaran unos montañeros que llegaron al lugar a eso de las 2:00 montando un poco de ruido. A las 4:15 suena el despertador, pero dentro del saco se está muy calentito....Esperamos a las 4:30 para desayunar y vestirnos.

A eso de las 5:20 empezamos a andar con los frontales, aunque el amanecer ya empieza a intuirse. Lo primero, porteo de esquís hasta el refugio de la Renclusa. Que a gustito se anda sin peso extra a la espalda (je,je)....aunque en el descenso sufriré yo.




Alrededor de los 2200 metros aparecen las primeras rampas de nieve y dejamos de sufrir con las botas de plástico....Empieza lo divertido en compañía de gran cantidad de gente que sale del refugio de la Renclusa. El pico de Paderna vigila nuestra subida.

  

La ascensión tiene una pendiente bastante mantenida hasta que se alcanza el portillón superior, misma ruta que para la ascensión al Aneto (al que va casi toda la gente, por cierto).





Alrededor de las 8:30 hacemos una paradita cerca de los 2800 metros. Las vistas son espectaculares y podemos ver el territorio francés envuelto en un mar de nubes delante de nosotros.






A partir de aquí se empieza a notar bastante la altura y el ritmo de ascensión decrece. Podemos vislumbrar la Maladeta cada vez más cerca.



La ascensión a través del glaciar completamente cubierto de nieve es lenta...y aquí el esquiador empieza a tomar ventaja.



Y cada vez más cerca de la cumbre de la Maladeta.



¡¡ Ya casi estamos !!




Por fin, a eso de las 10:20 llegamos a la base del corredor que nos lleva a la arista cimera. La rimaya no se ve pues está cubierta de nieve. En pocas semanas comenzará a abrirse y en el verano corta el acceso al corredor.




Hemos tardado más de lo esperado en llegar hasta aquí (3100 m.), en total unas 5 horas. Nos queda el descenso y dudamos entre si llegar a cumbre o no.  Al final, para que no se nos haga muy tarde y no forzar mucho mis piernecillas (que en la ascensión ya me ha dado algún que otro calambre debido al sobreesfuerzo y el calor) decidimos comenzar el descenso desde aquí. Uno a pata y el otro en esquís.

Tanteando la pendiente glaciar......




¡¡ Al ataque !!



Aquí tenemos un vídeo (7.3 Mbytes) con uno de los estupendos tramos de bajada.

Mis pasos quedan grabados en la inmensidad del glaciar persiguiendo al esquiador.



Y bajo todo lo rápido que puedo al encuentro del mismo....



Que se lo está pasando de miedo en algún que otro salto....




El descenso por esta vaguada nos lleva hasta el Ibón de la Renclusa, y la alegría del esquiador es patente.



La nieve estaba muy mal para bajar andando en las cotas bajas....De hecho, en una de las palas del descenso la nieve me engulló y descendí unas decenas de metros (probable mini-alud)....El piolet y una roca lograron detenerme.

Desde el refugio de la renclusa aprovechamos para disfrutar de este paisaje invernal al que poco tiempo le queda.

   

Alrededor de las 13:00 llegamos al coche en el aparcamiento de la Besurta. Ha resultado una jornada gratificante por el buen tiempo, aunque el descenso lo han disfrutado unos más que otros. Una última mirada a las alturas holladas....




Y a darnos un pequeño homenaje en Benasque....Que no todo va a ser sufrir.



Desde luego, ésta ha sido la última actividad invernal de la temporada en condiciones. Si tenemos suerte aún podremos hacer algo más en este paraiso que se llama Pirineos antes de que llegue el caluroso estío.

Son las 15:00 y salimos de Benasque de vuelta para Alicante. Estamos rotos y nos intercambiamos la conducción cada hora. Después de muuuuchas horas de coche, a las 22:30, llegamos a Alicante. Hemos conseguido hacer la actividad en 36 horas....No estamos orgullosos de ello, pues el palizón es impresionante. La próxima vez debemos dedicar a estas montañas el tiempo que se merecen en visitarlas.


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